
“La tendencia emancipadora, afectándole sólo en su parte externa, la convirtió en una criatura artificial, que tiene mucho parecido con los productos de la jardinería francesa con sus jeroglíficos y geometrías en forma de pirámide, de conos, de redondeles, de cubos, etc.; cualquier cosa, menos esas formas sumergidas por cualidades interiores. En la llamada vida intelectual, son numerosas esas plantas artificiales en el sexo femenino.”
Emma Goldman.[i]
El antagonismo que a procreado el discurso televisivo, ante la visión de lo que se tiene actualmente por mujer u hombre, es muy distanciado de la realidad, es así como este trata de presentar al sexo opuesto como objeto deseables para el contrario, meros productos de consumo, de manera de obtener una subjetividad, de que se desea algo, entremezclado con el deseo sexual que se procrea frente y entorno a otros productos de mercado.
Esta misma noción es la que ha proscrito que la sexualidad de la mujer es lo más preciado, compatibilizándose con la discursividad que se le presenta al sexo contrario, mostrándolo como lo más deseable por un hombre[ii], llegando al punto, de volverlo objeto de consumo, en todos los ámbitos.
Es así como en las fiestas “quinceañeras”, se intenta consolidar el paso de niña a mujer, y desde este punto en adelante, como un objeto procreador. Si bien podemos hablar de un paso, no necesariamente se debe ver como una mujer predestinada a ser engranaje que funcione a la perfección de una sociedad, como se le ve actualmente y de la manera que se le presenta.
El programa televisivo que trasmite la cadena televisiva MTV “yo quiero mis
De cierta manera trata de representar que el paso de niña a mujer, es un paso rupturista en su vida, sino que, además la adultes no se obtiene si no se compra, con una fiesta despampanante, y ridículamente grotesca.
Si bien la edad estimable de este paso es a los 15 años, en EE.UU. esta especie de despertar sexual, se toma a los 16, ya que esta es la edad en que los jóvenes cumplen una mayoría de edad para poder conducir, acercándolo mas a un mero objeto de consumo, ya que este subjetivamente se presenta como un condicionante, para que a estos jóvenes se les regale un auto, tratando de representar su emancipación, y por lo demás una implicación de mayor responsabilidades.
“…son rituales eficaces aquellos que utilizan objetos materiales para establecer los sentidos y las practicas que los preservan. Cuanto mas costosos sean esos bienes, mas fuerte será la inversión afectiva y la ritualizacion que fija los significados que se le asocian…”[iii]
“Mis súper dulces
El pragmatismo que intentan representar estos programas, por la característica de presentarse como “realiti show”, supone una viva realidad, tratando de componer esta realidad objeto de deseo, o la realidad vivida de una joven de 15 años, o de cualquier persona que este como receptor de este mensaje, en el que se intenta representar como la obviedad del que recepta el mensaje enviado, y por lo demás objeto total y completamente alcansable para cualquier sujeto consumidor.
Estas pomposas fiestas, atiborradas de invitados, la exuberacion en su máxima expresión, y la ostentación (que logra crear una doble suerte de fetichismo) trata de amarrar o hipnotizar al sujeto espectador-consumidor, lo cual le representaría una mayor escala de estatus social. Lo cual lo conllevaría a un mayor nivel de inserción, ya sea a nivel social, y a nivel participe-cómplice del consumo.
La inculpación de una infinidad de valores dentro de los jóvenes, no es un objeto de desmerecimiento en estos programas de índole transversal a nivel de juventud (como consumidor) a lo largo de Latinoamérica, de manera que intenta programar a estos sujetos, como democráticos e igualitarios, insertos y poseedores de una opinión pública televisiva. Es así como el juego de la discriminación de gustos o productos es importantísimo, ya que a la hora de ver los invitados, elegir un grupo o gustos determinados, pasando por la elección de una vestimenta determinada, hasta el plato de comida o la visión que se debe tener frente a la cumpleañera, es una subjetividad inculcada a los simientes dentro de lo que se supone ser un joven total y completamente normal. Como lo señala Canclini“... participación democrática dentro de los principales sectores dentro de la sociedad civil en las decisiones de orden materia, símbolo, jurídico y político donde se organizan los consumos…”[iv]
Si bien hablamos de un fenómeno glocalizado, lo de la “fiesta de 15 años”, también corremos una doble suerte de hablar de eventos netamente folclóricos dentro de algunos países latinoamericanos, pero esta corre una suerte de fagocitación, con las costumbres y o realidades de otros países, con lo cual se pretende representar una suerte de equiparamiento a lo que nos referimos a nivel comercial, y o productivo. Lo que Renato Ortiz denominaría como “cultura internacional-popular”
Si apreciamos este programa dentro del rol relevante que intenta o pretende representar, bien podríamos hablar de una mujer mas libre, en cuanto a lo que se concibe como movimiento emancipador de la misma en lo moderno, estamos ablando a la ves de una compenetración, en cuanto a los roles auto impuestos, y propuestos socialmente a la mujer, demostrando así una suerte de atrocidad el echo de no advertir y sugestionar el papel que desempeñara desde ahora en adelante esta “mujer” objeto del deseo de consumo. Insertándola totalmente en los estigmas y roles sociales, creados y condicionados para esta.
Contraposición de mujer a mujer objeto.
La mujer objeto, que reproduce la discursividad televisiva, es una mera producción de la concepción que se tiene sobre la mujer en la modernidad, llegando a tal punto, de sobreponerse frente a cualquier otra concepción de el ciclo de desarrollo de esta[v], es así como pasa de una rupturista infancia, estigmatizada en la labor de buena madre (echo apreciable por sobre todo en los juegos infantiles) a los esclavisadores roles impuestos como amante, compañera y madre, por sobre todo que son entregados por la chusca y chabacana visión de la televisión.
Es así como la mayor imposición y o subyugación de las mujer va de propio y mas fuertemente por ellas mismas, en donde la desconexión de estos siclos, discrimina automáticamente a los valores personales que tiene cada mujer por sobre si, y la visión de mundo que se crea. Esta visión se aprecia muy claramente en la copentitividad que ella misma presenta como mujer objeto, la cual auto imponiéndose una pseudos vitrina hacia la sociedad, se convierte en un objeto que esta a la venta, y que por demás debe sobreponerse en una acérrima competencia contra otras mujeres productos, compitiendo en una carrera de virtudes externas, degradando su naturalidad, anteponiendo sus virtuosismo externo, en una suerte de voyerismo sexual, tratando de resaltar por sobre lo que ella se auto considera, y que a la ves le produce una subjetiva competitividad en lo sexual.
“La liberación sexual; el feminismo, la pornografía apuntan al mismo fin: levantar barreras contra las emociones y dejar de lado las intensidades afectivas”[vi]
Esta concepción de mujer fetiche, como objeto sexual deseable, cumple el juego de subjetivacion, que desde el comienzo de ser “mujer” debe de ser de la manera mas despampanante y pomposa posible, anunciando así el embutir, de una mujer-objeto modelo, a tal punto de ser un objeto insertado óptimamente en lo social, el cual al recrear esta ritualidad, implica auto cargarse con el estigma de “mujer emancipada”.
“…así funciona la llamada fase del espejo: en ella… ...el yo del sujeto se construye en un doble déficit, sobre una alineación esencial, pues se construye a partir de la experiencia de la carencia, de lo que le falta, y se construye sobre la imagen misteriosa del c[vii]on el que se identifica, pues lo que desea, después de todo, es ser deseado por el otro.”[viii]
Es así como esta seudo suerte de ritualidad, no deja espacio alguno, para la visión real de mujer como ser humano[ix], y esto es lo que crea esta suerte de pared, que divide a la sexualidad entre lo femenino y lo masculino, de cierta manera auto imponiendo la suerte de que la mujer es complicada y que como todo objeto de consumo puede y es reemplazable por un producto de mayor calidad, en la medida que se pueda o se desee. Y por que no decirlo, que además esta mujer moderna, explota en su máxima expresión esta suerte de objetivismo que se le entrega, y crea todo una mayor complejidad en cuanto a la ritualizacion de lo que denominamos aquí como paso de la niñez a la adultes.
Pero a las ves esta mujer cumple una doble función, ya que además de asunto imponerse roles sociales (a ella y a todas las de su genero), impone a la vez también roles sociales al hombre[x] así cumpliendo el doble rol de juzgada y juzgadora, la cual al final termina situándose como un circulo vicioso de nunca acabar, que por lo demás faranduliza esta competitividad entre hombres y mujeres anteponiéndose a cualquier objetividad por sobre la realidad de la persona en si.
La matriz discursiva del programa, esta tan fuertemente arraigada en la concepción de cómo se debe ser mujer, que en la actualidad, gran cantidad de jóvenes exige a sus padres una despampánate fiesta “quinceañera”, talvez no con toda la cobertura televisiva que deseara este sujeto, lo cual lo conlleva a una segunda problemática, la de la existencia, ya que al no existir esta despampanante cobertura, se torna confuso el echo de distinguir si es real y si esta joven a cumplido a cabalidad esta ritualidad, ya que el espectador, aquí cumpliendo el rol protagónico, pierde la noción de realidad objetiva, con la subjetividad comerciable que le entrega la televisión.
Al buscar por Internet comentarios sobre este programa me encontré con uno donde señalaba que estos nuevos modelos de seudo adaptación social, son meros caprichos de niñas chicas, pero yo mas bien me atraería a señalarlos, como deseos objetivos y total y completamente deseables con sujetos consumidores, solo que como aquí estos no presentan, ni perciben remuneraciones, es una cuasi obligación de los padres, el deber de realizarles estas fiestas, de ritualidad de adaptación social, la cual debe ser a la perfección, ya que desde este punto en adelante, se definirá la visión que se tenga frente a este sujeto, y de cómo cumplió fielmente una ritualidad insertada por la subjetividad capitalista.
El alter ego, el hombre como objeto de odio.
“la mujer con sus exigencias sexuales y sus capacidades orgásmicas vertiginosas, se convierten para el hombre una compañera amenazadora; que intimida y genera angustia: <el espectro de la impotencia persigue la imaginación contemporánea
Gilles Lipovetsky[xi]
Aquí no podemos despegar, al el sexo masculino, de la culpabilidad y complicidad que a creado en cuanto a esta visión de roles, pero tampoco debemos depositar toda la culpa en el ya que también, nos encontramos aquí a este sexo al igual que su alter ego, como un mero objeto del deseo y del consumo.
Si bien “yo quiero mis
Es aquí donde entra en juego, la virilidad y la masculinidad que nos trata de entregar la visión farandulistica de la televisión, en donde se trata de representar a un macho dominador, impositivo, en un discurso mas bien frustrante, ya que se intenta elevar a este en un pseudo rol de “súper macho”, y negando o tratando de ocultar todo el temor y la impotencia que siente hacia su par la mujer, en el ámbito de lo sexual, y o laboral.
Sin querer dispensarme del tema, tomo como modelo también el hombre, ya que si bien este a los 16 años no representa un cambio tan trascendental o importante, dentro de su vida, dentro de lo que se podría comparar con lo que se le subjetivisa a la mujer como su realidad. En la serie estadounidense, también son participes hombres, lo cuales nos dejan entrever que como sujetos, no quieren quedar marginados dentro de este juego intersexual subjetivo, ya que si bien no presenta el trascendental cambio de hombre a niño, también quiere presentar un materialismo de lo que denominan por adultes, compenetrándose con roles como el consumo, representado claramente dentro del auto.
[i] Goldman, Emma; “Tragedia de la emancipación”; www.traidores.org/emma
[ii] Por supuesto estamos ablando desde una postura y punto de vista heterosexual.
[iii] García Canclini, Néstor; “Consumidores y ciudadanos, conflictos multiculturales de la globalización”; 1995, editorial Grijalbo, S.A. México; Pág. 47.
[iv] Ídem; Pág. 52, 53.
[v] Cuanto mas el feminismo cuestiona el ser de lo femenino, mas este se borra y se pierde en la incertidumbre; cuantos mas se derrumban los pilares de su estatutos tradicional, mayor es la perdida de identidad de la propia virilidad Lipovetsky, Gilles; “la era del vació; ensayos sobre el individualismo contemporáneo”; Novena edición, noviembre 1996; editorial anagrama; Pág. 72
[vi]Ídem; Pág. 77
[viii] Gonzáles Requena, Jesús; “el discurso televisivo: espectáculo de la posmodernidad”; editorial CATEDRA signo e imagen; Pág. 62.
[ix] “…La demanda para poseer iguales derechos en todas las profesiones de la vida contemporánea es justa; pero, después de todo, el derecho más vital es el de poder amar y ser amada.”; Goldman, Emma; “Tragedia de la emancipación”; www.traidores.org/emma
[x] Nombrar este echo no quiere decir que las imposición de roles sociales al hombre sea culpa de la mujer, sino mas bien una suerte de retorno de la imposición subjetiva, ya que tal como el hombre moderno impone roles, también le son impuestos por parte de la mujer, tema que será tratado a mayor profundidad mas adelante.
[xi] Lipovetsky, Gilles; “la era del vació; ensayos sobre el individualismo contemporáneo”; Novena edición, noviembre 1996; editorial anagrama; Pág. 69, 69.

No hay comentarios:
Publicar un comentario